La condensación en las ventanas aparece cuando el aire de dentro de casa, cargado de humedad, toca una superficie que está por debajo de su punto de rocío. El vapor se convierte en gotas sobre el vidrio o el marco. Para quitarla hay que mover una de las dos palancas: bajar la humedad del aire (ventilar, extraer, deshumidificar) o subir la temperatura de la superficie fría (mejor vidrio, marco con rotura de puente térmico, mejor sellado). Casi todos los casos que vemos en Getafe se arreglan con la primera palanca o con una mezcla de las dos. Muy pocos piden cambiar las ventanas, y cuando lo piden se nota enseguida con un par de mediciones.

Llevo más de veinte años en Aluminios Bean, en la calle Impresores, y cada noviembre empieza el mismo goteo de llamadas. La gente se levanta, ve el cristal chorreando, el alféizar mojado y una mancha negra en la esquina del dormitorio. Lo primero que piensa es que la ventana está mal. A veces sí. Muchas otras veces la ventana es la que avisa de un problema que está en el aire de la casa.

El caso del piso de El Bercial que empezó a gotear con ventanas nuevas

Hace dos inviernos me llamó un matrimonio de El Bercial. Piso de unos noventa metros, tercera planta, orientación norte en los dormitorios. Habían cambiado las ventanas de aluminio antiguas por unas de PVC con doble acristalamiento en primavera, con otra empresa. En diciembre las ventanas nuevas amanecían empapadas y en el armario del cuarto pequeño había salido moho en la pared de detrás. Estaban convencidos de que les habían colocado un producto malo.

Fui con un termohigrómetro de los baratos y un termómetro de infrarrojos. A las nueve de la mañana, con la casa recién despertada, el dormitorio principal marcaba 19 grados y un 72 % de humedad relativa. El vidrio, por la cara de dentro, estaba a 13 grados. Con esos números el agua tiene que aparecer, da igual quién haya fabricado la ventana. Las ventanas nuevas estaban bien montadas. Lo que había cambiado era otra cosa: las viejas dejaban pasar aire por todas las juntas y ventilaban la casa sin que nadie se diera cuenta. Las nuevas cerraban de verdad, y nadie había compensado esa ventilación perdida.

Les recomendé no tocar las ventanas. Les pusimos herrajes con posición de microventilación en los dos dormitorios, les pedí que abrieran diez minutos al levantarse y que dejaran de secar la ropa en el tendedero del pasillo. Tres semanas después me mandaron una foto del termohigrómetro: 54 %. El cristal seco. Me costó un presupuesto grande que no hice, y me gané dos clientes que luego nos encargaron la terraza.

Qué es la condensación y por qué sale justo en la ventana

El aire siempre lleva agua en forma de vapor. Cuanto más caliente está, más vapor admite. Cuando ese aire se enfría al tocar algo frío, llega un momento en que ya no puede sostener tanta agua y la suelta. Esa temperatura límite se llama punto de rocío. Si una superficie de tu casa está por debajo del punto de rocío del aire que la rodea, se moja.

La ventana es casi siempre la superficie más fría de la habitación. Un muro de ladrillo con cámara tarda en enfriarse y su cara interior se mantiene templada. Un vidrio de cuatro milímetros, en cambio, deja pasar el frío de la calle en minutos. Por eso el agua aparece primero en el cristal, después en el marco si es metálico sin aislar, y más tarde en las esquinas de los muros que dan al exterior y detrás de los armarios, donde el aire no circula.

Una familia de cuatro personas genera muchos litros de vapor al día entre respirar, ducharse, cocinar y secar ropa dentro. Ese vapor tiene que salir de la casa por algún sitio. Si no sale por la ventilación, se queda en el aire y acaba en el punto más frío.

Los números de una ventana en un invierno de Getafe

Para que se entienda por qué unas ventanas sudan y otras no, he hecho un cálculo sencillo. Es un cálculo propio y aproximado, con valores típicos de transmitancia de cada tipo de vidrio, una casa a 20 grados y una resistencia superficial interior estándar. Sirve para comparar tipos de vidrio. Para tu casa concreta hace falta medir.

Primero, el punto de rocío del aire de casa a 20 grados según la humedad relativa:

Humedad relativa en casa (a 20 °C) Punto de rocío
40 % 6,0 °C
50 % 9,3 °C
60 % 12,0 °C
70 % 14,4 °C

Ahora, la temperatura que alcanza la cara interior de cada vidrio y la humedad a partir de la cual empieza a mojarse:

Tipo de vidrio Vidrio por dentro con 0 °C fuera Empieza a condensar a partir de Vidrio por dentro con 5 °C fuera Empieza a condensar a partir de
Vidrio simple (U aprox. 5,7) 5,2 °C 38 % de humedad 8,9 °C 49 % de humedad
Doble acristalamiento básico (U aprox. 2,8) 12,7 °C 63 % de humedad 14,5 °C 71 % de humedad
Doble con bajo emisivo y argón (U aprox. 1,1) 17,1 °C 84 % de humedad 17,9 °C 87 % de humedad

Lee la tabla con calma porque explica casi todo. Con vidrio simple, una noche de helada basta un 38 % de humedad para que el cristal chorree, y eso es una casa casi seca. Con un doble acristalamiento normal de los que se pusieron en los años 2000, el agua aparece a partir del 63 %. Con un vidrio bajo emisivo moderno hace falta pasar del 84 %, una humedad que ya indica un problema serio de ventilación.

Esto tiene dos lecturas honestas. La primera: si tienes vidrio simple, ventilar ayuda, pero vas a seguir viendo agua en enero porque la física no te deja margen. La segunda: si tu ventana es moderna y aun así gotea a media altura del cristal, tu casa tiene demasiada humedad y cambiar la ventana no lo va a arreglar. El caso de El Bercial era justo este.

Hay un matiz que la tabla no recoge. El borde del vidrio, donde va el separador de la cámara, está siempre más frío que el centro. Por eso en ventanas buenas es normal ver una franja de vaho de un par de centímetros abajo en las mañanas más frías. Los separadores de borde cálido reducen esa franja. Una línea fina en el borde inferior no es motivo de alarma. Un cristal entero empañado, sí.

Medición de la humedad con un termohigrómetro junto a una ventana empañada

Cómo saber dónde está tu problema en una semana

Antes de gastar un euro, compra un termohigrómetro digital. Es barato y te ahorra discusiones. Ponlo en el dormitorio que más gotea, lejos de la ventana y del radiador, y apunta lo que marca a tres horas: al levantarte, a media tarde y antes de acostarte. Hazlo durante una semana.

Con esas lecturas ya puedes sacar conclusiones. Si por la mañana estás por encima del 65 % y por la tarde bajas al 50 %, el problema es la noche: dos o tres personas durmiendo con la puerta cerrada y sin ninguna entrada de aire. Si estás todo el día por encima del 65 %, la casa entera produce más vapor del que saca, y hay que buscar dónde (ropa tendida dentro, cocina sin extractor, baño sin ventilación). Si la humedad se mantiene por debajo del 55 % y aun así el cristal moja, la superficie está demasiado fría y el fallo está en la ventana.

Fíjate también en dónde aparece el agua. Te lo resumo en esta tabla, que es la que usamos nosotros en las visitas:

Dónde ves el agua Qué suele indicar Qué hacer primero
Cristal entero empañado por dentro Vidrio simple o humedad muy alta Medir humedad. Si baja del 55 % y sigue, revisar vidrio
Franja fina en el borde inferior del cristal Borde del vidrio más frío, normal en heladas Secar y ventilar. Sin más
Gotas en el marco metálico, hielo en la cara interior Aluminio sin rotura de puente térmico Valorar cambio de carpintería
Vaho entre los dos cristales Cámara del doble acristalamiento rota Cambiar solo el vidrio y conservar el marco
Cristal por fuera mojado al amanecer Vidrio que aísla mucho, efecto del rocío exterior Nada. Es buena señal
Moho en esquinas y detrás de armarios Humedad alta mantenida y puentes térmicos del muro Ventilación, separar muebles, revisar aislamiento
Agua bajo el cajón de la persiana Cajón hueco y frío Aislar o sustituir el cajón

Dos de esas filas sorprenden a la gente. El vaho entre los dos cristales no tiene arreglo con ventilación, porque es la cámara sellada la que ha perdido estanqueidad, y la solución es cambiar el vidrio dejando el marco. Y el cristal mojado por fuera, que tanto preocupa, aparece justo en los vidrios que mejor aíslan: la cara exterior se queda tan fría que recoge el rocío de la calle.

Lo que puedes hacer sin obra

La mayoría de las casas mejoran con cambios de costumbre. Ventila diez minutos por la mañana con dos ventanas opuestas abiertas a la vez, para que el aire cruce. Diez minutos con corriente renuevan más aire que una hora con una sola hoja entreabierta, y las paredes apenas pierden calor en ese tiempo. Repite a última hora de la tarde si en casa sois varios.

Saca el vapor donde se produce. La campana de la cocina tiene que estar encendida mientras cocinas y unos minutos después, con salida al exterior si el edificio lo permite. Después de la ducha, cierra la puerta del baño y deja el extractor o la ventana del baño abiertos un rato. El vapor de un baño con la puerta abierta acaba en el cristal del dormitorio de al lado.

La ropa tendida dentro de casa es la fuente de humedad que más se subestima. Una lavadora entera secándose en el salón suelta al aire toda el agua que llevaba la ropa, y eso en un piso cerrado se nota al día siguiente en las ventanas. Si no tienes tendedero exterior, sécala en una habitación con la puerta cerrada y la ventana entornada, o con un deshumidificador al lado.

Mantén una temperatura estable. Apagar la calefacción del todo por la noche y encenderla fuerte por la mañana enfría muros y vidrios y multiplica la condensación al amanecer. Funciona mejor una temperatura algo más baja pero continua. Separa también los armarios unos centímetros de las paredes que dan a la calle, para que el aire pase por detrás.

El deshumidificador tiene sentido en casos concretos: bajos sin sol, dormitorios orientados al norte o casas donde es imposible tender fuera. Es una ayuda. Si lo necesitas encendido todos los días del invierno para mantener la casa seca, la ventilación de la vivienda tiene un problema que conviene resolver.

Por último, mira el cajón de la persiana. En muchos edificios de Getafe de los años 70 y 80 el cajón es una caja hueca comunicada con la calle, y su tapa interior es la superficie más fría de la habitación después del vidrio. Lo explicamos a fondo en el artículo sobre cómo evitar que entre el calor por las ventanas, y lo que vale para el calor de agosto vale igual para el frío y la humedad de enero.

Cuándo sí hay que cambiar la ventana

Hay casos en los que ventilar no alcanza. El más claro es la ventana de aluminio sin rotura de puente térmico con vidrio simple, la típica corredera de los años 80 que todavía se ve en muchos bloques del Sector III y de Juan de la Cierva. El perfil de aluminio macizo transmite el frío de fuera tan bien que su cara interior se pone casi a la temperatura de la calle. En una mañana de helada amanece con gotas y a veces con escarcha en el carril. Ahí la tabla de antes no deja margen: tendrías que mantener la casa por debajo del 40 % de humedad, y eso es imposible con personas viviendo dentro.

El otro caso es el doble acristalamiento antiguo sin capa bajo emisiva en dormitorios con mucha ocupación. Si mides y estás en un 60 % razonable, ventilas bien y el cristal sigue mojando, el vidrio se ha quedado corto. A veces basta con cambiar el vidrio y mantener el marco, si este está en buen estado. Te lo decimos así en la visita, aunque nos salga un presupuesto más pequeño.

Cuando toca cambiar, la elección del material importa menos de lo que parece para la condensación. Un PVC de calidad y un aluminio con rotura de puente térmico amplia dejan la cara interior del marco a temperaturas parecidas, y en los dos casos el vidrio es lo que decide. Si estás dudando entre los dos, tienes la comparación completa en el artículo de Kommerling frente a Cortizo, y la visión general de materiales en las mejores ventanas para el frío y el calor en Madrid.

Lo que sí exigimos en cualquier cambio son tres cosas. Vidrio doble con capa bajo emisiva en todas las ventanas de estancias habitables. Sellado perimetral continuo entre marco y muro, porque una rendija en el encuentro con la obra crea un punto frío por el que entra aire y donde aparece moho a los pocos meses. Y alguna forma de entrada de aire controlada, sea un herraje con microventilación o un aireador en el marco. Una ventana hermética sin entrada de aire en una casa sin ventilación mecánica repite la historia de El Bercial.

El Código Técnico de la Edificación pide desde hace años que las viviendas nuevas tengan un sistema de ventilación con entradas de aire en dormitorios y salón, y que los cerramientos limiten las condensaciones superficiales. Puedes consultar los documentos de ahorro de energía en la web oficial del Código Técnico de la Edificación. La mayoría de pisos de Getafe se construyeron antes de esas exigencias, así que esa ventilación hay que suplirla con hábitos o con la propia ventana.

El bajo de Juan de la Cierva que no se secaba ni con deshumidificador

El invierno pasado nos llamó una señora que vive sola en un bajo de Juan de la Cierva. Dormitorio interior que da a un patio de luces, correderas de aluminio sin rotura de puente térmico y vidrio simple, de cuando se hizo el edificio. Me dijo que ventilaba todos los días y que tenía un deshumidificador pequeño. Aun así, cada mañana recogía agua del carril de la ventana con una bayeta y la pared de debajo estaba negra.

Medimos. El dormitorio estaba al 52 %, una humedad razonable para una persona sola. El marco de aluminio, por dentro, marcaba 4 grados a las ocho de la mañana. Con esa temperatura el agua sale con cualquier humedad normal. Esta vez la señora tenía razón: el fallo era la ventana.

Le cambiamos las dos correderas del dormitorio y la del salón por PVC con doble acristalamiento bajo emisivo, y le dejamos las hojas con microventilación. Ese mismo frente de ventanas con el mismo 52 % de humedad dejó de mojar. Volví en febrero porque pasaba cerca, y el carril estaba seco y la pared, ya tratada, seguía limpia. El deshumidificador lo tenía guardado en el altillo.

Te cuento los dos casos juntos porque son el reverso uno del otro. En El Bercial la ventana era buena y la casa tenía demasiada humedad. En Juan de la Cierva la humedad era normal y la ventana estaba demasiado fría. Sin medir, a los dos les habrían vendido lo mismo, y a uno de ellos le habrían hecho perder el dinero.

Ventana oscilobatiente con doble acristalamiento abierta en posición de ventilación

El moho que ya ha salido

Si ya tienes manchas negras en el marco, en las juntas o en la pared, límpialas antes de que se extiendan. Para manchas pequeñas en superficies lisas sirve una disolución de lejía en agua, aplicada con guantes y la ventana abierta, y aclarado después. En las juntas de goma de la ventana, mejor un limpiador específico, porque la lejía concentrada las reseca. En la pared, si la mancha vuelve a las pocas semanas, la causa sigue ahí y pintar encima solo la tapa un tiempo.

No soy médico y no voy a entrar en temas de salud, pero cualquier persona con asma o alergias en casa te dirá que el moho del dormitorio se nota. Si hay alguien sensible, no lo dejes para la primavera.

Terrazas cerradas y cortinas de cristal

Una pregunta que nos hacen mucho en otoño: por qué la terraza que cerraron el verano pasado amanece con los cristales mojados. Si se cerró con cortina de cristal, es lo esperado. Los paneles son vidrio templado simple, sin cámara, y en la tabla ya has visto lo poco que aguanta un vidrio simple. Lo contamos sin rodeos en el artículo sobre cortinas de cristal para terrazas. La cortina protege del viento y de la lluvia y gana muchos días de uso, pero si la terraza se usa como tendedero en invierno, los cristales van a sudar. Ventilar la terraza a mediodía y no tender dentro lo resuelve en la mayoría de los casos.

Si la terraza se cerró con aluminio con rotura de puente térmico y doble acristalamiento, se comporta como una habitación más y vale todo lo anterior. Si gotea, mide la humedad antes de culpar al cerramiento.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que las ventanas tengan condensación por la mañana en invierno?

Una franja fina en el borde inferior del cristal las mañanas de helada es normal incluso en ventanas buenas, porque el borde del vidrio está más frío que el centro. Si el cristal entero amanece empañado o el agua llega al alféizar a diario, la casa tiene demasiada humedad o la ventana aísla poco, y conviene medir para saber cuál de las dos cosas pasa.

¿Qué humedad debe tener una casa para que no haya condensación?

Entre el 40 % y el 60 % de humedad relativa es un rango cómodo y sano. Con un doble acristalamiento básico y 0 grados fuera, el agua empieza a aparecer hacia el 63 %, según nuestro cálculo. Con vidrio bajo emisivo el margen sube por encima del 80 %. Con vidrio simple, en noches de helada condensa a partir del 38 %, así que ahí ninguna humedad razonable evita el agua.

¿Por qué mis ventanas nuevas tienen más condensación que las viejas?

Porque cierran mejor. Las ventanas antiguas dejaban pasar aire por las juntas y ventilaban la casa sin querer. Al cambiarlas, esa ventilación desaparece y el vapor se queda dentro. La solución es compensarla con ventilación diaria, herrajes con microventilación o aireadores. Volver a cambiar la ventana no sirve de nada.

¿Qué significa que haya vaho entre los dos cristales?

Significa que la cámara del doble acristalamiento ha perdido el sellado y ha entrado humedad dentro. No se arregla ventilando ni limpiando. Hay que cambiar el vidrio, y si el marco está en buen estado se puede mantener.

¿Las ventanas de aluminio tienen más condensación que las de PVC?

Las de aluminio sin rotura de puente térmico, sí, y mucho, porque el perfil se pone casi a la temperatura de la calle. Un aluminio con rotura de puente térmico amplia y un PVC de calidad se comportan de forma parecida en el marco, y en los dos casos lo que más influye es el vidrio.

¿Sirve un deshumidificador para quitar la condensación de las ventanas?

Ayuda en bajos, dormitorios al norte o casas donde se tiende dentro. Si necesitas tenerlo encendido todo el invierno para mantener la casa seca, la vivienda tiene un problema de ventilación y el aparato solo lo está tapando.

¿Cuándo merece la pena cambiar las ventanas por la condensación?

Cuando la humedad de casa está en un rango normal, por debajo del 55 o 60 %, y aun así el cristal o el marco mojan a diario. Es el caso típico de vidrio simple y aluminio sin rotura de puente térmico. Si la humedad está por encima del 65 %, primero hay que bajarla, porque una ventana nueva no lo resolverá.

Te lo miramos en casa

Si vives en Getafe o alrededores y tus ventanas amanecen mojadas, vamos con el termohigrómetro y el termómetro de infrarrojos, medimos y te decimos qué está fallando. Si el problema es de ventilación, te lo explicamos y no te vendemos ventanas. Si es la carpintería, te damos el presupuesto con las opciones de vidrio y material que encajan con tu casa. Puedes ver los sistemas que montamos en ventanas y cerramientos. La visita es gratuita.

Llámanos al 916 83 59 20 o escríbenos desde la página de contacto. Estamos en la calle Impresores 18, en Getafe.

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